AugenWeide; El Observador Omnisciente

Dentro de la variedad de obras presentes en la muestra “Movimientos”, del Artista Louis Von Adelsheim,  nos encontramos con un sinnúmero de estrategias visuales bastantes llamativas. Todas ellas, se rigen y originan a través del medio audiovisual, formato el cual trabaja principalmente el artista. Las proyecciones sobre distintos materiales y formas, la utilización de los distintos dispositivos proyectantes y, el manejo del espacio en su conjunto, son características claves de Adelsheim.

Al recorrer la muestra resulta difícil no sentirse como un actor  expectante frente al sinnúmero de estímulos que enfrentamos. Dentro de ellos, el más significante y que nos acompaña dentro de todo su trayecto, es el trabajo “Augenweide”. Retro-proyección que consta con la imagen de un ojo en movimiento. Alrededor de cinco o seis conforman el montaje que recorre toda la infraestructura. Parpadeos, seguimientos con la pupila y el cerrado de éste, son las actividades que inciden en nosotros.

Al enfrentarnos a este trabajo –desde el comienzo del recorrido–, jamás dejamos de comportarnos como si este no existiera. El ojo de Adelsheim representa el conocido y reutilizado icono “El ojo que todo lo ve”, proyectando en nuestras mentes la sensación de un constante perseguimiento. Sintiéndonos indefensos y posiblemente observados.

Uno de los términos que podemos analogar con este observador omnisciente, es el panóptico de Bentham (1791). Dispositivo arquitectónico disciplinario, construido para albergar presos, locos o cualquier individuo que deba ser controlado y corregido. Este consta con una construcción en forma circular, la cual estaba dividida por pequeñas celdas para cada individuo. En el centro de este circulo, se encuentra una torre, y en ella existe una cantidad indefinida de personas que vigilan en su totalidad las celdas. Este dispositivo en su esencia, se caracteriza por una observación poco clara desde el punto de vista del observador, ya que jamás se podía estar consciente si era o no mirado, es decir, éste se regía por esa posible incertidumbre. Esta actitud provocaba un condicionamiento mucho más eficaz frente al encarcelado. Ya que éste, actuaba constantemente como si lo estuvieran observando –a pesar de la no seguridad de tal acción–, garantizando de esta forma el funcionamiento automático del poder.

Panóptico de Jeremy Bentham - New Illinois State Penitentiary - Descontexto

Como podemos ver, este termino calza precisamente con el trabajo presentado, el cual intentando crear un dispositivo similar que cumpla con tales características, intenta evidenciar y traer a la palestra la existencia de éste a nuestra vida cotidiana, es decir, al encontrarnos con la presencia de éste dispositivo en la muestra, puede surgir la pregunta ¿En qué otros espacios ocurre exactamente lo mismo?. Al plantearnos una posible respuesta, nos encontramos con una variedad enorme de dispositivos que, pasiva o activamente, pueden controlar nuestro actuar.

La utilización de cámaras, tarjetas personales, números o códigos  que nos identifican, crean de una u otra forma medios de control, poniendo a un “otro” en un plano distinto a cualquier usuario. Quien tiene acceso al resultado (grabaciones, documentos, u otros medios) posee un grado de superioridad frente a nosotros. Logra saber nuestros movimientos en un cierto espacio, y además los posibles flujos que realicemos en él. Al igual que el panóptico, éstos dispositivos parten desde una singularidad, entregando un cierto código que identifica a un solo individuo, pero que al momento de ser percibido, el observador mira un conjunto, selecciona por un cierto actuar, clasificando según ciertas características. Uno de los ejemplos más claros es la Internet. Medio que a primera vista nos facilita la vida, entregándonos información inmediata, conectándonos entre individuos, y facilitándonos entretención. Como podemos ver, ésta es la forma en que nosotros observamos la interfaz, pero ¿Cómo nos observa ella a nosotros?. Como hemos dicho anteriormente, nos ve de forma individual, entregándonos un código (IP) el cual nos identifica como usuarios en la red. Al momento de que éste observador capta nuestra información requerida, almacena en base de datos ciertos términos y conceptos que se acomodan con nuestros intereses y que al momento de necesitarlos los utiliza para su propio bien. Como vemos, la Internet, uno de los medios masivos y más importante, se encuentra éste dispositivo disciplinario. Que observamos a simple vista, como una facilidad para nuestras vidas, pero que puede poseer variadas capas que jamás imaginaremos. Creando de una u otra forma una sociedad disciplinada, no por el solo hecho de que nos intentan manejar, pero si, por la acción de que estamos siendo observados, regulados, captados, y clasificados.

Retomando AugenWeide –Obra que se presenta de forma muy anecdótica y experiencial a simple vista– podemos asegurar que posee una carga impresionante entorno a los dispositivos disciplinarios. Al igual que ellos, esta se presenta como una gran obra, creando en el espectador un goce estético que no cuestiona a primera vista la carga que posee, pero al momento de caminar por los pasillos del museo y percatarse de ese ojo observando un “algo” poco claro.  Los límites existentes entre la obra y el espectador, comienzan a difuminarse. No logramos saber a simple vista, si realmente estamos siendo observados.

Escrito el 12 de Mayo de 2012.

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