Exposición Territorios Fronterizos: Flanqueos y rupturas de la fotografía en el espacio de las Artes Visuales.

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Desde hace varios años la tónica más recurrente empleada como línea curatorial en la fotografía, eran las antologías y selecciones; grupos de artistas-fotógrafos que eran reunidos y dispuestos en salas sin ejes curatoriales claros y, comúnmente caracterizados por la catalogación de “emergentes”, como si este fuera un gran medidor para agrupar aquellas obras o artistas que están en proceso de una absurda “consolidación”.

Esta vez, la teórica y curadora Nathalie Goffard, nos presenta una innovadora propuesta denominada Territorios fronterizos. La fotografía más allá de la imagen. La muestra se encuentra articulada —luego de un extenso proceso investigativo— en la transversalidad de la imagen en las Artes Visuales, específicamente de cómo la fotografía ha flanqueado y permeado todas las fronteras de estas disciplinas. Justamente en esta propuesta, la curaduría deja de lado aquellos manoseados pretextos asociativos, juntando variados artistas que han realizado sus obras en las primeras décadas del siglo XXI; donde sus edades, disciplinas de procedencia y cartera curricular quedan en un segundo plano.

Desde el comienzo del recorrido nos resulta imposible no hacer comparaciones con la reciente publicación de Goffard, titulada Imagen Criolla (Metales Pesados, 2013), donde realiza una investigación y levantamiento de distintas propuestas artísticas chilenas que actualmente emplean la fotografía como recurso y, que al igual que la muestra, se encuentra dividida en distintos capítulos

Sin adentrarnos de lleno en algunos de los ejes propuestos y sus respectivos artistas, me gustaría dejar sobre el tapete dicha relación curatorial e investigativa, que comúnmente es declamada pero muy pocas veces llevada a cabo como en esta ocasión. De tal modo que, tanto la selección, como la disposición de cada una de las obras, nos muestran y develan el objetivo de la curadora, donde incluso, algunas obras que pueden ser catalogadas como ingenuas o poco “densas”, son apoyadas y complementadas con otras de una gran potencia estética y conceptual.
A pesar de encontrarnos con esta correcta selección, es necesario preguntarnos sobre el carácter pedagógico y didáctico que adquiere la muestra, donde cada sección es pinponeada innatamente entre los conceptos expuestos en el muro y sus imágenes. Este carácter pedagógico, en algunas ocasiones, vuelve predecible el tratamiento de las imágenes, o en otras, los conceptos que puedan desprender de ellas. Lo interesante e importante justamente de dicho elemento didáctico, es la cercanía y acceso a cualquier tipo de público, donde el espacio expositivo se transforma en un taller para iniciados que no necesariamente deben conocer los infinitos desplazamientos de la imagen en un variopinto de modos y soportes que aquí veremos.

Dentro de los seis capítulos presentes, como ya hemos dicho, nos encontramos con que el punto en común para todas las obras, es el cuestionamiento fotográfico y los distintos tratamientos en torno a la imagen. Dentro de algunos trabajos, podemos observar la fotografía en el limbo de la imagen estática y la imagen en movimiento, donde se tensionaría directamente con el video. Por otro lado, nos encontramos con obras que utilizan la fotografía como un mero registro, de acciones performáticas o de una sobre objetualización de algunos elementos. En otros casos, vemos una ausencia completa de medios fotográficos, donde las costuras se transforman en análogos a los trazos de luz captados por las películas fotosensibles o sus sensores digitales.

Aproximadamente la mitad de las obras aquí expuestas, han sido utilizadas en curadurías anteriores, pero la disposición museológica y la inscripción narrativa de ellas, ha logrado adquirir nuevas y mejores relaciones. Este es el caso de los trabajos de Leonardo Portus, Andrés Duran y Francisca Eluchans, quienes trabajan con la ficcionalidad del medio fotográfico; por un lado en Portus vemos una maqueta o diorama y, junto a ella, el resultado fotográfico del registro de estas, las cuales sin la presencia de la construcción podríamos pasar por alto su procedencia; por otro lado se encuentra la obra Chile Oriental, de Duran, quien a través de largas exposiciones confecciona e interviene las imágenes, ensalzando el uso del neón en locales de comida oriental en Santiago; y por último, el trabajo de Eluchans (En algún lugar, 2012), el cual, a través de la técnica del collage, confecciona una nueva cartografía tridimensional.

Otra agrupación potencializada es la de, Foschino, Hamilton, Silva-Avaria y Nichimura, quienes nos presentan distintas versiones sobre capturas de la ciudad, poniendo hincapié en las relaciones arquitectónicas; desde una versión más intima, en el caso de Foschino, hasta algo mucho más frío como la serie de Nichimura.

Dentro de estos cruces, cabe destacar el trabajo de Bárbara Oettinger y Cristián Maturana, trabajos donde el sujeto se vuelve el eje central de la toma, pero que a través del registro tipológico se presenta ascético y frío, develando el carácter comparativo, de investigación y archivación que posee comúnmente esta línea de trabajos.

Como hemos podido observar, dentro de la muestra encontramos variadas estrategias abordadas por cada uno de los artistas, y que han sido escenificadas por Goffard, proponiendo un paneo elemental por las prácticas fotográficas chilenas insertas en distintos escenarios de las artes visuales, bordeando distintas disciplinas y abordando diversas temáticas.

Exposición: Territorios fronterizos. La fotografía más allá de la imagen
Curaduría: Nathalie Goffard

Galería de Artes Visuales, Centro Cultural Matucana 100. Santiago, Chile
Del 18 de noviembre de 2014 al 18 de enero de 2015

Publicado en: http://www.atlasiv.cl/post/exposicion-territorios-fronterizos-flanqueos-y

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