Obras y museografía entran en mancomunión. Aquí, se genera un espacio propicio de contención para tres obras que promueven esas mismas sensaciones. En ambos costados, dos corazones entran en diálogo. Por un lado, la sutil figura de un corazón en el grabado de Lasse Söderberg, aparece como intervención al clásico retrato del Cristo doliente en