Desde hace varios años la tónica más recurrente empleada como línea curatorial en la fotografía, eran las antologías y selecciones; grupos de artistas-fotógrafos que eran reunidos y dispuestos en salas sin ejes curatoriales claros y, comúnmente caracterizados por la catalogación de “emergentes”, como si este fuera un gran medidor para agrupar aquellas obras o artistas